19 de julio Clausura a ritmo de rumba y ventilador
La última noche del Cruïlla se convirtió, de principio a fin, en una gran fiesta rumbera, llena de este ritmo tan nuestro y que a la vez nos acerca como ninguna otra música al sur de España. El cartel no podía ser más exigente: Ai Ai Ai, uno de los grupos ya clásicos de la rumba catalana; Los Delinqüentes, uno de los conjuntos con más proyección en el actual mundo de la música mestiza; y Los Chichos, que han escrito ellos solos una página de la historia musical de este país.
Ai Ai Ai fueron los encargados de abrir la noche. Los catalanes explotaron la fórmula de la rumba popularizada por grandes maestros como Peret o el Gato Pérez, ofreciendo melodías a ritmo de ventilador y calentando al público que entraba en el recinto con un sonido que de clásico rumbero pasaba, en determinados momentos, a pseudodisco, gracias a las bases que lanzaban grabadas.
Los Chichos salieron en segunda posición, y desde la primera pieza se coronaron como los auténticos reyes de la noche. Un público heterogéneo, formado a partes iguales por aquellos que recordaban al grupo como uno de los clásicos de su infancia y los que lo habían descubierto más entrada la adolescencia, coreó sin parar los temas, todos ellos más que conocidos, que ofrecía la banda “gitana de rumba flamenca” de referencia.
Con ellos, la rumba perdió la dulzura inicial, para convertirse en un ritmo duro, mucho más cercano al rock and roll, que define el sonido de extrarradio característico de la banda, y que acompaña a la perfección las letras crudas que visten sus temas. A pesar del olvido imperdonable de no cantar Quiero ser libre, el concierto estuvo lleno de himnos de diversas generaciones como Mujer cruel, Ilusiones o la Historia de Juan Castillo. Además, aprovechando que compartían escenario, Los Delinqüentes salieron para cantar juntos Ni más ni menos, tal y como hacen en el último trabajo publicado de Los Chichos, Hasta aquí hemos llegado, donde repasan sus grandes éxitos acompañados de algunos de los artistas con más nombre de la actualidad.
Para cerrar la ronda de actuaciones en directo, Los Delinqüentes salieron a demostrar como es que siguen dando mucha guerra y manteniéndose como una de las bandas de rumba fusión más importantes de la península. Repasando los temas más conocidos de su discográfica, y ganándose al público con una gracia que tomaba protagonismo entre canción y canción, los andaluces mostraron la cara mas mestiza de la rumba, allí donde esta se fusiona sin conflictos con otros ritmos hasta convertirse, casi sin darse cuenta, en reggae o rock.
La noche se cerró con la selección musical de 2 Mini Dj, que hicieron bailar a los que resistieron hasta altas horas de la madrugada a base de temas conocidos por todos. Una tendencia que, por cierto, ya habían comenzado los artistas, que iniciaron los tributos con varios homenajes a Camarón, Mano Negra e incluso Michael Jackson.