06 de julio
Los niños y el folk protagonizan las "Musiquetes"

Criaturas por doquier y una relectura en clave moderna de las músicas tradicionales catalanas fueron los ingredientes de la presentación en sociedad este pasado domingo de Fem sonar les musiquetes, la adaptación a directo musical del disco Musiquetes per la Bressola, editado el año 2008 para difundir y apoyar a las Bressoles, escuelas laicas que trabajan en la Catalunya Norte para conservar viva la lengua catalana. Un público de más de doscientas personas llenaron la platea del Teatro Monumental de Mataró en la cita más infantil del Festival Cruïlla de Culturas.

Fem sonar les musiquetes es un proyecto de música tradicional con dirección escénica de Iban Beltran que intenta recoger canciones de la cultura popular y tradicional de los Países Catalanes y las liga con intérpretes de diferentes zonas catalanas. Con la canción El cura i la gallina se demostró el estilo de raíz folk clarísima y un sonido próximo al sarau de plaça que ya contagiaría todo el concierto. Y es que detrás de Fem sonar les musiquetes hay tres productores musicales de las nuevas músicas catalanas, como son Marc Serrados y Marc Grau del conjunto Xerramecu Tiquis Miquis y Núria Lozano del grupo de nuevo folk La Carrau -esta última presente en la banda del directo con su acordeón.

El concierto, pensado como una sucesión de colaboraciones en la voz principal, juntó en Mataró músicos de lugares como Barcelona, La Garriga, o Castelló. Esta maratón de vocalistas se inició con la valenciana Clara Andrés. La joven cantante puso su acento sureño con una versión endulzada de La Pastoreta. Y del País Valencià también apareció uno de los iconos folk de los Países Catalanes, Miquel Gil, que soltó una sentida Mare, Mareta. También apareció Artur Gaya, miembro de Quico, Cèlio y El Mut de les Ferreries, proveniente de las Tierras del Ebro.

Hubo momentos entrañables, como por ejemplo una aplaudida La lluna la pruna en clave rumbera o Les Pometes, cantada por el público a coro. Joan Garriga, cantante de La Troba Kung-Fú, interpretó Montanyes del Canigó arreglado como un reggae mestizo. Àgata Casas, del grupo de rumba catalana Dijous Paella, fue la última invitada a tomar el micrófono. Y lo hizo para interpretar una habanera clásica como La calma de la mar en clave aflamencada.

Tras un bis potente con La Canción de las Mentiras el concierto se acabó y los niños y niñas desfilaron rápidamente en un recital entrañable y musicalmente correcto. La anécdota del concierto apareció hacia el final del espectáculo, cuando a causa de una repentina tormenta estival el suministro eléctrico del teatro falló durante unos minutos. Durante este rato los músicos improvisaron cantando a oscuras con el público entregado picando de manos.